RCCS
HomeIntroducing CybercultureBook ReviewsCourses in CybercultureEvents and ConferencesFeatured LinksAbout RCCS

View All Books

Connected for Development: Information Kiosks and Sustainability

Editor: Akhtar Badshah, Sarbuland Khan, Maria Garrido
Publisher: New York: United Nations Information and Communication Technologies Task Force, 2003
Review Published: July 2005

 REVIEW 1: Ricardo Arana (Español)
 REVIEW 2: T.R. Madanmohan
 REVIEW 3: Chris Russill
 AUTHOR RESPONSE: Maria Garrido (English)
 AUTHOR RESPONSE: Maria Garrido (Español)

Connected for Development: Information Kiosks and Sustainability es la cuarta publicación de la ICT Task Force de las Naciones Unidas en una serie que actualmente se encuentra en su sexto libro y se dedica al análisis de las tecnologías de información y comunicación (TICs) desde múltiples perspectivas. La serie está disponible gratuitamente en la web de este organismo (http://www.unicttaskforce.org). El tomo que nos atañe pretende ser un punto de partida para investigadores, académicos, entrepreneurs, inversionistas, agencias de desarrollo, gobiernos, ONGs, activistas y entusiastas involucrados en proveer conectividad universal y servicios en línea para reducir la pobreza alrededor del mundo.

Los editores, Akhtar Badsah, Sarbuland Khan y María Garrido, proponen un recorrido al campo de los Quioscos de Información en el mundo a través de 17 artículos y 12 estudios de caso donde se puede aprender de la experiencia generada en proyectos de conectividad para el desarrollo desplegados en comunidades de escaso ingreso económico en África, Asia, Latinoamérica, y Hungría.

¿Qué es un Quiosco de Información? Mientras que un cibercafé es una operación comercial dedicada a proveer acceso a internet y aplicaciones de comunicación; y el concepto Telecentro, utilizado por algunos todavía, nos remite a la tecnología utilizada para unir puntos distantes; Quiosco de Información busca hacer énfasis en el uso de la tecnología como herramienta para llevar información y servicios a las poblaciones marginadas. Este último acercamiento se replanteará en el libro en casos donde la información y servicios no solamente son "entregados" sino preferiblemente generados y/o solicitados por las propias comunidades que se sirven de la tecnología. Descentralización, en efecto. Así, debido a la constante y veloz evolución de estos proyectos, es necesario mantener un criterio muy amplio al momento de pensar en los modelos de trabajo expuestos en el libro, ya que siguen múltiples patrones dependiendo de qué tipo de organización(es) los lleva a cabo, los marcos jurídicos que regulan las telecomunicaciones en cada país, los esquemas de financiamiento y participación a que están sujetos, etcétera. Para efectos del libro, los Quioscos de Información se definen como "puntos de acceso público donde las tecnologías de información y comunicación son usadas como herramienta para entregar una canasta de servicios a las comunidades marginadas" (2).

La Sección I analiza cómo se pueden construir y habilitar ambientes adecuados para el desarrollo exitoso de proyectos que propicien desarrollo sostenible mediante el despliegue de Quioscos o redes de Quioscos. Aquí la regla es: cooperación, cooperación, cooperación. Francisco J. Proenza, John Sherry, Tony Salvador, y Klaus Stoll coinciden en que las agencias internacionales de desarrollo, los organismos gubernamentales federales y locales, las organizaciones no gubernamentales (ONGs) y las corporaciones multinacionales deben sumar esfuerzos y tomar riesgos cuando se trata de lanzar sistemas de TICs para el desarrollo. El trabajo en red debe suceder también hacia adentro de las mismas organizaciones y aprovechando la descentralización que permiten las nuevas tecnologías. Estas interacciones implican ajustes en la visión de todos los actores. Tanto los corporativos deben estar dispuestos a sacrificar márgenes de ganancia como las ONGs y los gobiernos a trabajar en esquemas horizontales y más dinámicos.

Francisco J. Proenza plantea también puntos importantes que ha recogido de su trabajo de análisis del campo, principalmente en América Latina. La advertencia, primero, de que los telecentros son una herramienta política que provoca mucha fanfarria y corren el riesgo de quedarse fuera de los presupuestos de administraciones subsecuentes, como muchas otras iniciativas de desarrollo en el subcontinente. Y después, marca algunas de las preguntas que se vuelven constantes en el libro: ¿Cómo debe ser la implantación de este tipo de proyectos? ¿Cómo pueden consolidarse exitosamente? ¿Cómo pueden evaluarse las fases de implementación y consolidación? Mike Jensen señala que una buena parte del éxito de estas iniciativas de desarrollo se debe al adecuado despliegue tecnológico y a satisfacer necesidades de los usuarios. Antes de la implementación, los programas exitosos dialogan con la comunidad y con grupos (minoritarios, escolares, médicos) para basar en sus sugerencias las canastas de servicios que deberá generar el proyecto.

La Sección II aborda detalladamente esos factores que determinan el éxito. Para Ana María Fernández-Maldonado, quien ha estudiado las transformaciones de las tecnologías de información y comunicación en metrópolis latinoamericanas, el caso de las cabinas públicas de internet en el Perú es un ejemplo de que el sector privado puede encontrar ganancias en satisfacer las necesidades de telecomunicación de la población de escasos recursos. Este modelo de cibercafé urbano sería solamente un primer paso hacia modelos más enfocados al desarrollo.

Para Klaus Stoll, los PIAPS (Public Internet Access Points, como llama a la variada gama de cibercafés, telecentros, cabinas, centros comunitarios, etcétera) tienen que alcanzar sostenibilidad social, cultural, política y técnica para poder luego llegar a la sostenibilidad financiera y cumplir su meta de desarrollo comunitario. Aunque breve, su artículo es uno de los más lúcidos en Connected for Development, principalmente porque a partir de él se pueden aclarar muchas dudas acerca de cómo planear y llevar a cabo un programa inicial de conectividad para el desarrollo.

Richard Fuchs recomienda encontrar a los innovadores sociales (ONGs, escuelas, universidades), relacionarse con mercados ancla (adolescentes, grupos locales) y trabajar con las mujeres de la comunidad. Tendiendo redes entre estos grupos es más fácil acercar a la comunidad al telecentro. Robert Schware dice que los programas deben basarse en un plan de negocios, tener subsidios mínimos, responder rápidamente a las necesidades del usuario y obtener incentivos fiscales si, por ejemplo, brindan servicios de e-gobierno. La mayoría de estas observaciones son ejemplificadas en los casos de estudio del quinto apartado.

La Sección III presenta reflexiones metodológicas sobre la evaluación del campo. En su intervención, Raul Roman y Royal Colle señalan la importancia de que las organizaciones que participan en programas de conectividad y servicios para el desarrollo dispongan de datos y marcos metodológicos para evaluar el impacto de sus esfuerzos en las comunidades que atienden. Ambos catedráticos proponen tres grandes áreas interconectadas en las que la investigación en telecentros se ha desarrollado, a saber: el impacto socio-económico que tienen en sus comunidades; los factores que determinan el acceso equitativo a los servicios; y las condiciones para que los centros sean sostenibles financiera y socialmente. Además, llaman a los investigadores a participar en la formación de una "teoría práctica del acceso a los sistemas públicos de información en países en desarrollo" (92) que guíe la aplicación de políticas y la planeación de programas de conectividad.

En otra participación de mucho interés, Priscilla S. Wisner propone una matriz para evaluar los proyectos en función del valor que generan para cada participante o "socio" de acuerdo a los intereses y expectativas de cada uno. Así, por ejemplo, el propietario o franquiciatario del quiosco tiene metas financieras a corto y mediano plazos. Los usuarios tienen necesidades inmediatas que cubrir como la reducción de costos de comunicación, acceso a información, etcétera. Los gobiernos participantes pueden tener expectativas específicas sobre transacciones en línea u otras. Además, señala Wisner, el valor debería ser medido en cuatro dimensiones de desempeño: organizacional, operativo, programático y de misión. Las primeras dos dimensiones se refieren a los recursos empleados y la manera de hacerlo. Las otras dos dimensiones miden, por ejemplo, el porcentaje de la población y del mercado meta que hace uso del telecentro, usuarios nuevos, gente tomando clases extra, usos de los sistemas para negocios, e-gobierno, e-salud, etcétera. Al utilizar la matriz, los participantes pueden determinar el valor generado para (o por) ellos y el valor agregado generado por el proyecto en general.

En la Sección IV encontramos referencias a los proyectos más innovadores o emergentes en sectores como la agricultura (e-Choupal, en India, provee contenido a granjeros independientes mediante quioscos), la salud (enlaces a clínicas rurales, recolección a distancia de datos epidemiológicos), educación, micro finanzas (cajeros ATM que funcionan con tarjetas inteligentes en lugares sin conectividad) y contenidos locales.

Cuando pedí a mis alumnos de Informática II que reflexionaran sobre formas en que las tecnologías de conectividad pudieran ayudar a reducir la pobreza en el mundo, obtuve muchas respuestas que terminaban en el típico modelo del aid, querían crear un portal para recibir donaciones en línea para la gente pobre. Fue hasta que les hablé de casos concretos de telecentros, villas digitales, y otros modelos de Quioscos de Información expuestos en la Sección V, que comenzaron a ver las posibilidades de desarrollo inherentes a las TICs, principalmente debido a su naturaleza descentralizadora.

La Villa Digital Owerri de la Youth for Technology Foundation nació en Nigeria en 2001 para brindar a los jóvenes herramientas y recursos tecnológicos que necesiten para incentivar sus capacidades y crear comunidades que se sostengan a sí mismas. Se enfoca a los jóvenes (de 8 a 25 años) por tener pocas dificultades para adquirir información novedosa y porque tienen mayores expectativas de vida.

Una red de quioscos bastante especializados ha sido tejida por la Universidad Tamil Nadu en India. Especializada en veterinaria, la universidad empleó su propia infraestructura y recursos para habilitar telecentros en las villas donde tiene presencia. El proyecto ha tenido impacto en las comunidades, el papel de la mujer en sociedad, los servicios que la universidad ofrece y en la propia organización de la institución.

Connected for Development es una potente herramienta de reflexión en torno al panorama de las TICs para el desarrollo. Además de ser útil para los actores involucrados directamente en estos proyectos, puede incluirse su lectura en cursos de economía, ciencia política, negocios y comunicación. Sin embargo, no es la última palabra en este dinámico sector. Más que nada, se trata de una invitación a participar en la reducción de la brecha digital a través de esfuerzos conjuntos y modelos innovadores.

Ricardo Arana (Español):
Ricardo Arana estudió comunicación en la Universidad Autónoma de Baja California, México. Se dedica a generar proyectos de desarrollo social enfocados a jóvenes y niños utilizando las artes y las nuevas tecnologías. Actualmente es también asesor independiente para empresas mexicanas de telecomunicaciones, profesor de educación media, editor del boletín culturaTecate y escribe el blog input.  <inktank@culturatecate.com>

RCCS
 HOME   INTRO   REVIEWS   COURSES   EVENTS   LINKS   ABOUT
©1996-2007 RCCS         ONLINE SINCE: 1996         SITE LAST UPDATED: 12.10.2009